

Miércoles, 11 de enero de 2012
La última técnica para tratar las patologías reumáticas consiste en una terapia celular que aprovecha los condrocitos de la articulación sana del propio paciente para cultivarlos e implantarlos en la zona lesionada.
Según la Sociedad Española de Reumatología (SER) se trata de una terapia que permite la formación de un cartílago hialino, gracias a que en un 90% de los casos el implante conduce a la total regeneración de la superficie articular, por lo que el dolor y la inflamación se reducen mientras que el movimiento de la articulación mejora considerablemente.
Otros métodos de tratamiento de los defectos en el cartílago articular, como la sustitución total de la articulación por una prótesis artificial, son satisfactorios para aquellos pacientes mayores de 60 años para los que la duración limitada de las prótesis no es un serio problema. Sin embargo, esos defectos en pacientes jóvenes deben ser solucionados antes de que se generen patologías más severas, por lo que el implante de condrocitos puede ser la terapia idónea para este tipo de pacientes, pues además debe aplicarse entre los 14 y los 55 años antes de que las células envejezcan.
Esta terapia celular está indicada en cualquier lesión condral u osteocondral postraumática e incluso se ha utilizado en casos de osteonecrosis tras hacer crecer el hueso y tras artritis sépticas postartroscopia. Con respecto a su aplicación en el ámbito de la artrosis, se necesitan más investigaciones para descubrir por qué se deteriora una articulación.
Más información: Sociedad Española de Reumatología
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